En un mundo cada vez más digitalizado, las imágenes se han convertido en una herramienta esencial tanto en el ámbito laboral como comercial. Las empleamos, por ejemplo, para mostrar nuestro equipo humano en la página web corporativa o para crear vídeos de clientes satisfechos. Estas acciones llevan asociadas una serie de responsabilidades legales que las empresas deben gestionar con cautela.
La imagen es un derecho fundamental protegido por ley
Es importante destacar que la imagen de una persona constituye un derecho fundamental, protegido en el artículo 18 de la Constitución Española. Este derecho se desarrolla en la Ley Orgánica 1/1982 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la propia imagen. En estas normativas se regula que cualquier persona tiene derecho a decidir si quiere que su imagen sea o no difundida, el alcance de esta difusión y negociar una contraprestación económica a cambio. Estos son los aspectos que comúnmente se denominan 'derechos de imagen'.
La imagen también constituye un dato de carácter personal
Asimismo, hay que tener en cuenta que la imagen, según establece el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), es un dato personal que puede ser objeto de tratamiento. En consecuencia, el tratamiento de las imágenes supondrá cumplir con la normativa de protección de datos.
Consejos clave para poder utilizar imágenes legalmente
1) Obtención del consentimiento: es esencial obtener el consentimiento de las personas implicadas para usar sus imágenes, preferentemente por escrito. Sin embargo, hay circunstancias en las que no es necesario obtenerlo, entre las que destacamos:
· Las imágenes tomadas en actos o lugares públicos cuando la persona aparece de manera secundaria.
· Cuando la imagen no permite identificar claramente a una persona específica.
· Si persona fotografiada ocupa un cargo público.
2) Informar al interesado: debe informarse claramente a la persona sobre quién gestionará su imagen, cómo y con qué finalidad. Es crucial también explicar los derechos que la asisten en este contexto y, si es posible, indicar dónde serán publicadas las imágenes.
3) Evaluación de la necesidad: antes de utilizar la imagen hay que considerar si esta es realmente necesaria para el propósito deseado y si existen alternativas menos invasivas para alcanzar el mismo resultado.
4) Implementar medidas técnicas y organizativas: es importante adoptar políticas de gestión de imágenes o realizar formación a los empleados, para prevenir manipulaciones o tergiversaciones inapropiadas de las imágenes.
5) Llevar un registro: es necesario llevar un registro detallado de cómo se obtienen, usan y gestionan las imágenes, incluyendo los consentimientos recogidos.
No cumplir con la normativa puede tener graves consecuencias, incluso penales
No respetar la normativa sobre los derechos de imagen es una vulneración de un derecho fundamental, por lo que acarrea graves consecuencias. El incumplimiento no solo constituye una falta administrativa, sino que puede comportar penas privativas de libertad, así como indemnizaciones por daños y perjuicios.
El respeto a la normativa es, crucial no solo desde el punto de vista legal, sino también ético, para garantizar la integridad y los derechos de los individuos.
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